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BIENVENIDA A LOS LECTORES

En este blog encontraran los esfuerzos literarios de un grupo de amigos reunidos por su amor a la escritura que buscan difundir a todo el mundo los recovecos de su alma plasmados con la impronta dejada en estas letras

13/8/11

CAMBIO DE PAREJA FORZOSO

(Realismo Demasiado Mágico)
Cierta vez crucé el bosquecillo cerca de mi pueblo al pie de los Apalaches, para acortar camino y llegar a tiempo a la misa de 20 hs. Un inmenso oso pardo se paró en dos patas, apoyó las delanteras sobre mis hombros y mirando fijamente mis ojos, me dijo:”Tanto pedí a Dios me consiguiera lo antes posible comida después de mi ibernación en la cueva y justo apareces tu para satisfacer mis necesidades”. Al sentir una amenaza a mi integridad, farfullé: ·”Te estás equivocando, los salmones son más sabrosos y vienen cansados remontando e rio para desovar en temporada, si los esperas quieto en una piedra podrás cazarlos sin tanto esfuerzo”. Conmigo, tendrás que primero sacarme la ropa para que mi camisa y campera de nylon no afecten tu digestión
El oso entornando los ojos me respondió: ¿y si mientras te saco la ropa, tú te me escapas? Le repuse inmediatamente, ¿”cómo crees que iré a la capilla y asistir a misa sin ropas”? Cuando pude zafar, intenté correr en forma desesperada, El oso levantando una garra, me arrancó la campera de un solo golpe, luego con la otra  el pantalón sin que me diera cuenta, en seguida me dijo:”vete a misa que llegaras tarde por mi culpa y no quiero que Dios me complique la caza de salmones. Inmediatamente inicié mi carrera desesperada a la capilla, donde ingresé casi sin aliento. El párroco al verme sin ropas, me increpó: ¿Cómo es que Ud. se atreve a venir a la casa de Dios, desnudo completamente? Toda la iglesia se dio vuelta para observar mi desnudez, unas señoras de la primera fila, santiguándose me gritaron: “Depravado, Ud. debe ser el exhibicionista que se les aparece a las señoras ayudantes de la parroquia. Respondí inmediatamente:”soy solo un feligrés que quiso llegar temprano a la misa vespertina, otra señora muy paqueta, tapándose los ojos  con su abanico, en media lengua me espetó:”¿”por eso no tuvo tiempo de vestirse”?.Me vi en la obligación de responde:”se me hace muy difícil explicarlo y que me cran”. Me acercaron una pañoleta para  cubrir mis partes pudendas…. Luego dos  musculosos del fondo, me levantaron en vilo y encerraron en el confesionario  cerrando la cortina con violencia. Desde el confesionario le reproché al párroco:”¡¡¡Ud. usa matones como un líder sindicalista”¡¡¡. El curita se acercó, corrió la cortina y me tiró una bofetada, a la vez que decía:”si sigue agrediéndonos, El señor con seguridad, buscará la forma en que un oso pardo lo utilice como cena….Desde esa fecha, he decidido no ir más a misa vespertina  y concurro al atardecer,  a colaborar con la bestia, en la captura de salmones, jamás mi amigo, dejó de proveerme de  alimento   para mi cena. En casa mi señora, nunca me preguntó ¿cómo consigo todos los días pescado fresco? A veces me pongo a cavilar: “¿creerá mi mujer la historia con el oso?”. Porque  es agnóstica y siempre reprochó que concurría a la iglesia por una minita religiosa, que frecuentaba la capilla.
Creo que el próximo invierno, me encerraré con el oso en la cueva, porque nuestra amistad, ya se ha hecho muy íntima.


LÀZARO

AGUILAS REBELDES

Me dolió ver el águila llevar al corderito en el pico. Era tal la mama que tenía, que ya veía cualquier cosa. A pesar quel dotor, me había recomendau darle menos a la giniebra, porque algún día terminaría matándome. Pero yo fiel a mi condición de macho corajudo, seguí chupando d’ esa botella cuadrada.
Por eso, al ver el águila con el cordero, no me llamó la atención y la dejé pasar. Empecé a preocuparme, cuando ví a otra  con un ternero. Ahí nomás apuré el tranco pa’ regresa al rancho, no vaya ser que estos bichos me dejen sin ganau,
Como la giniebra estaba haciendo estragos en mi cuerpo, me enredé en las bombachas y me juí al suelo, cayendo sentau en una vizcachera. Metí la mano pa’ ver si manoteaba un peludo, cacé una cola y la arrastré pa’ juera. Era un gato montés, que se había refujiau por mis gritos a las águilas, que me arañó la geta y terminé revoliándolo por los aires.
Cuando llegué al rancho, la patrona me gritó: “Otra vez con las minas ‘el boliche, mal nacìo”. Yo traté de explicarle que las águilas nos estaban robando el ganau, pero ella   siguió reprochando, con las mocitas ‘el boliche. Desde ese día, no me preocupo más por el robo ‘e  hacienda que me hacen las águilas, total, nunca habrá forma pa’ conformar  las mujeres.

LAZARO

UN ASADITO DIFERENTE

¿“Y para cuando el asadito”? les decía el vecino de la obra en Bv. Ília al 200 a uno de los obreros cuando los vio salir con las pancartas reclamando el pago de sus salarios. En una de ellas se leía”ingeniero Rico choro”. La pequeña manifestación se dirigía hacia el viejo edificio de la facultad de ingeniería en Av. Vélez Sarsfiel,  la que fue violentamente reprimida por la guardia de infantería. A tan poco tiempo de los comicios, no  se permitirìa un corte de calles en pleno centro de la ciudad. Después de curados los heridos y liberados los detenido, el vecino de la obra comenzó a sentir el olor de  un asado en preparación y llevó algunas botellas de vino 3/4 para festejar con los obreros. Uno de ellos, mientras le acercaba un trozo humeante de asado, que saborearon con fruición, le dijo casi en silencio:”nunca un ingeniero nos salió tan sabroso”.El ingeniero Rico fue coherente con si mismo, era y estaba rico”.
LÀZARO

11/8/11

poesía: El sí de abril de Gladis Argüello


El Sí De Abril

Mi hoja en blanco, sin letra alguna.
No quiero ocuparla con vanos motivos.
¿Podré en este abril llenarla de canto?,
¿de verdes paisajes de color rubí?

Tal vez la comience elevando mi tono,
denuncias guardadas de mi atardecer.
Callados los cánticos de mis primaveras,
lejanas y amadas…, yo no lo diré


El tronco rugoso de mi mano acaricia
herido de surcos por el lento andar,
humectarse pide, libares de trinos
que en este otoño lo hacen pensar.


Hojas, que en música tenue sentíase firmes,
corriendo veloces en tiempos antiguos,
hoy secas murmuran en oro,
su vuelo que el viento jocoso las hace vibrar.


Estoy despojada de tibias cunas y nanas nocturnas.
Mi nido ahuecado, vacío de gestos, de grillos, de rosas.
Con ojos de largos y blancos tiempos
despierta perdido de ingratitud.


Abril, principio de nueva  carrera,
de olores mágicos, de tibio sol.
Envuelve tranquilo mi espera sin límite,
reposa apacible mi confesión.


Lejanas leyendas se meten profundo,
inventando tejidos de ocre color.
La paz ha llegado, parece gritarle
al miedo latente de la incomprensión.


Lustrosos naranjos, níveos azahares:
frutos dorados, jugoso brebaje
perfuman mi otoñó, alejan dolores…
Abril me acaricia, endulza recuerdo y yo, enamorada, le regalo el “Sí”



Gladis Argüello




8/8/11

La muerte de Eloisa Jeandrevin

La Muerte

Viene tocando
                       los talones del infierno.
Lo he sentido enroscarse,
                                         como un fantasma
                                                                      en las paredes
                                                                                            del espíritu.



La he visto
                  en los basurales
                                          repleta de apestosas llagas.

La he palpado
                     en vientres pobres
                                                 aflorando como acero.

He visto bailar al ángel
                                   como en cuchillos de sueño
                                                                             en cenizas de cigarrillos.

A la noche, oí sus pasos
                                    de falsa gacela tierna.

La muerte viene bajando
                                     y yo, me quebré en el llanto.

Eloisa Jeandrevin

Condenado de Eloisa Jeandrevin

Condenado

I-       Alcatraz de fuego, refugio sin remedio,
y el miedo de  cruzar los ojos
a través del hierro.
Abandono de luz en rincones llagados,
resabios de heridas milenarias.
Ella está en los agujeros de la noche,
en los cuerpos sellados,
en el aliento del hombre
nunca imaginado.
…………………………………………….

II-     No hay opción, caminante:
te han lanzado al abismo.
Al fuego de encontrarte desnudo
en la piel de la grieta,
condenado a cortar la vara
de la mágica vigilia.
Lo que salvará el retorno
es el hálito obstinado
de tu vida sin consuelo.

Eloisa Jeandrevin

5/8/11

Poesía Juego de niño de Eloisa Jeandrevin

JUEGO DE NIÑO


Extraño silencio de los peces
en la huella del alba.
Redondos pasos en la arena
en la arena sin fin.
Sólo un punto en la distancia
sin olvido...
Caballitos alados, espirales
que duermen en las olas del tiempo´

Y volverse niño...

Ternura en el espacio del mar:
un duende agita las ráfagas del sol
y su lengua palpita
con los cristales del agua.
Besos de paloma entre las manos
que hace madre los años.

Y volverse niño...

Para explorar el viento,
que las nubes piratas
vuelen los recuerdos
de la inocente playa.
Para golpear los rostros
de la ausencia
que las piedras ahuyenten
los temores del llanto.
Para sembrar el árbol de la vida,
que emerja el encanto de la ostra:
mágica perla de los mares.

¡Juega niño!
que la noche espera.

Eloisa Jeandrevin 


2/8/11

I



Brotan las palabras,
muere el silencio.
Otra vez sin voz.


Denise C.

II




Los penados penan
los amantes aman.
Y yo no soy.


Denise C.

un porrazo de Luis Alberto Guiñazú

Leyendo en la cama de Chove Pascal
UN PORRAZO SE DA CUALQUIERA
Todo tiene un comienzo y lo que pasó por supuesto que lo tuvo. Pero, hay comienzos y comienzos; porque el comenzar pegándose un porrazo con el sidecar, no es precisamente la mejor forma.
Claro, fui a parar al hospital, donde un médico leyó, confundido, la historia clínica de la gorda de la cama del lado -la preparaban para reducirle el estómago-, como la mía, y no tuvo mejor ocurrencia que pedir una rectosigmoidoscopia.
Ella, cuando se enteró no paraba de hacer gestos y matarse de risa. Luego, la ocasión de reír la tuve yo: le dieron a la infame una dieta de sopa seguida de lavativas.
Cuando se aclaró todo, salí con el brazo cosido con cinco puntos, y un parche en la frente. Lo gracioso es que el motor no se averió; regresé con el sidecar  a tomar pisco mientras escribía unas poesías. Aproveché la tarde primaveral, pues en el trabajo me justificaron el día por el accidente.
Podría quedarme todo el día allí, panza arriba, pero no sé qué comedido le fue con el cuento a mi madre.
Vino con todo su amor y muerta de miedo  a gemir por mi inconsciencia.
Ya tengo un estigma, difícil de sacarme de encima: si tomo, porque tomo, si ando en la moto, porque ando en la moto. También opina que con la poesía terminaré como una pordiosera; pero, modestia aparte, yo sé que aunque no diga ni pío, está orgullosa.
Claro, que con tantos mimos y arrumacos no podía decirle que estaba tratando de hallar una palabra que rimara sidecar con brazo roto para iniciar la poesía que el porrazo me había inspirado.
Por ella pude hacerlo entre un accidente de moto y el amor de una madre.
Es la mejor explicación para el premio al mejor poema que me dieron en el concurso.
Luis Alberto Guiñazú
12/11/2006